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¡Lo padre de ser padre! Entrevista con el chef Juantxo Sánchez

 

Además de ser un exitoso chef y un gran apasionado de su trabajo, Juantxo Sánchez es padre de seis maravillosos hijos. Foto: Bertha Herrera

POR MARICHUY GARDUÑO/FOTOS: BERTHA HERRERA

Ataviado en su filipina blanca, con la enorme sonrisa que lo caracteriza, el asturiano Juantxo Sánchez nos recibe en el restaurante del hotel Flor de Mayo, en Cuernavaca, Morelos, para platicar sus experiencias como chef y como padre de seis extraordinarios hijos que han llenado su vida.

Su tono de voz y su disposición dejan entrever que el tema de la familia y, sobre todo, la paternidad es algo que lo llena de gozo. Sus hijos son lo más importante, aunque, aclara, por su trabajo no ha podido dedicarles el tiempo que merecen.

“En la actualidad, me considero mejor padre que cuando tuve a mi primer hijo. Porque, por mi trabajo rompí mucho la relación familiar. Pero, mi hijo mayor, que vive en España, es chef y se da cuenta que esta profesión requiere muchos sacrificios. Por ello, recomiendo mucho a todos los padres el equilibrio personal y que mantengan comunicación con sus hijos. Además, que ofrezcan apoyo como padres más que como amigos”, enfatiza Juantxo, quien en la actualidad es director de Gastronomía de Mundo Imperial.

Juantxo fue padre a los 21 años de edad, por lo que tuvo que estudiar y trabajar al mismo tiempo para sacar adelante a su familia.

“En aquel tiempo entré a una empresa que se llamaba Imprelec, donde se realizaban circuitos impresos para computadoras y sistemas de seguridad. Recuerdo, que me fui de vacaciones en julio y al regresar en agosto estaba hojeando el periódico y me encontré un anuncio de la Escuela Superior de Hostelería de San Sebastián, donde anunciaban que se ampliaba el plazo de inscripción.

“Sin embargo, casi lloraba y me ponía de rodillas para que me dejaran entrar a esta reconocida y famosa escuela, pues por la edad era un poco complicado. La mayoría tenía 18 años, algunos menos, sólo éramos dos aspirantes que contábamos con casi 23 años de edad”, relata el chef, quien lleva 35 años de vivir felizmente en México.

CONSENTIDO DE LA VIDA

Desde entonces la vida ha consentido a Juantxo, pues fue aceptado, e incluso se le  revalidaron los estudios que ya tenía anteriormente. Hoy, el chef asturiano deleita los paladares de los mexicanos con creaciones únicas y deliciosas.

“De la lista de asignaturas, estudié: cocina, cultura gastronómica y técnicas lingüísticas. También, tengo estudios de peritaje químico y en la empresa donde trabajaba, me encargaba de control de calidad y esto se podía hacer perfectamente de noche. Así fue que salía a las seis de la mañana, agarraba un autobús de Argovia a San Sebastián, pero para no dormirme, me iba caminando a la escuela de cocina. Aprendí muchísimo como alumno en esta escuela de cocina, pero aprendí más como ayudante del profesor, pues como llegaba antes que todos los demás estudiantes me pedían hacer el mise en place (preparación previa de los ingredientes)”, explica Juantxo, quien en el 2012 fue asesor de varias aperturas de restaurantes, participante en festivales en IMC (International Meal Company) México y conferencista de gastronomía.

UNA NIÑEZ DE APRENDIZAJE

Juantxo recuerda con una enorme añoranza que, en su niñez, la pasión por la cocina fue transmitida por su abuela paterna Dolores Ferriz Bernabéu, a quien guarda un profundo cariño, respeto y admiración.

“La verdad fui educado hasta los 8 años directamente por mi abuela, con quien viví en Gijón, Asturias. Con mi abuela iba a la plaza a comprar los productos para la comida y ahí pude notar el gran cariño que sienten las amas de casa al cocinar por la gente que quieren. Una gran enseñanza.”

El chef, quien en el 2015 fue Jurado en el programa internacional de cocina para TV, Top Chef México, agrego:

“Cabe decir que, el país vasco es gastronomía, gastronomía y más gastronomía. Por ello, a mis 13 años, cuando jugaba pelota vasca, lo tradicional era que después de un buen partido, ir a una sociedad gastronómica, donde cocinábamos para los amigos. Eso fue algo que me dejo, también, muchas enseñanzas muy valiosas. Recuerdo, por ejemplo, que me gustaba preparar entre otros muchos platillos kokotxas en salsa verde.”

Finalmente, el chef Juantxo dice que la gastronomía le ha dejado muchas satisfacciones y en su vida profesional no cambiaría nada, aunque personalmente no dejaría tanto tiempo a la familia.

“La familia es la que proporciona estabilidad personal, por lo que es importante darle el valor que merece”, puntualiza quien fuera del 2009 al 2011 director general de Restaurante El Lago.

Para deleite de nuestros lectores, tenemos el placer de presentar a nuestras colaboradoras, la periodista Marichuy Garduño y la fotógrafa Bertha Herrera. Encuentren más sobre estas pioneras del periodismo gastronómico en México en su página www.conapetito.com.mx 

Marichuy Garduño

Periodista gastronómica con 25 años de experiencia. Ha trabajado en los suplementos culinarios de los diarios más importantes de México como Buena Mesa, Reforma; Menú impreso y Online, de El Universal. Actualmente es editora de Pimienta, Excélsior.

A lo largo de su carrera, Marichuy ha entrevistado a varias personalidades del medio gastronómico, de la política y la literatura, entre los que destacan Enrique Olvera, Ricardo Muñoz Zurita, Alicia Gironella, Massimo Bottura, Gastón Acurio, Alex Atala, Robert Mondavi, Carlos Monsiváis, Cuauhtémoc Cárdenas, Elena Poniatowska y Jacobo Zabludovsky entre otros.

Bertha Herrera

Comunicóloga de profesión, fotógrafa por convicción. Chilanga de nacimiento, oaxaqueña de corazón. Adicta a  capturar  imágenes, a resaltar las texturas de las cosas y de las personas. A lo largo de 23 años ha retratado grandes personajes vinculados con la gastronomía, la arquitectura, la moda, el diseño, la cultura, se ha especializado en la fotografía gastronómica, tomando cursos de food styling en en el Culinary de Nueva York.

Ha trabajado en dos de los periódicos más importantes de México como son El Reforma y El Universal, y ha colaborado para  revistas relacionadas con estilos de vida, como El Gourmet, Chilango, In Style, Ha sido testigo de la transformación que ha habido dentro de la gastronomía mexicana. Para su lente han posado iconos de la cocina mexicana como Carmen Ramírez Degollado, Patricia Quintana, Alicia Gironella,  Giorgio D´ Angeli, Mónica Patiño y grandes cocineras tradicionales como Abigail Mendoza, Deyanira Aquino, Benedicta  Alejo. También destacados chefs como Ferran Adrià, René Redzepi , Joan Roca, Massimo Botura  Juan Mari Arzac , e infinidad de personajes famosos del mundo del espectáculo, la moda, la arquitectura, la cultura.

Como dice la canción  “veinte años no es nada”, pero para ella han sido un cúmulo de experiencia en el ha conocido y viajado. Bertha ha hecho la fotografía para tres libros relacionados con la gastronomía. El libro acerca del chile es el que más emoción le ha causado.

Una Madre Ejemplar

Los gastrómos mexicanos Celia Florian y su hijo, Alam Méndez. Foto: Bertha Herrera para La Vitamina T

Este 10 de mayo Alam Méndez, chef ejecutivo del restaurante Pasillo de Humo, ubicado en la Ciudad de México, te platica la gran admiración que siente por su famosa madre, la chef Celia Florian

POR MARICHUY GARDUÑO/FOTOS: BERTHA HERRERA

No sólo le dio la vida, sino que ha guiado su camino y le ha inculcado todo el amor que tiene por el mundo de la gastronomía. Por ello, el chef Alam Méndez, del restaurante Pasillo de Humo, de la Ciudad de México, expresa la gran admiración que siente por su madre la también chef Celia Florian, del restaurante Las Quince Letras, ubicado en Oaxaca, México.

“Para mi el 10 de mayo es una fecha muy importante para festejar a la persona que nos dio la vida. Sin embargo, cuando era niño en mi casa esta celebración era un día de mucho trabajo, pues estaba aún lado el restaurante Las Quince Letras, donde mi madre Celia Florian era y sigue siendo la chef”, explica Alam, quien realizó sus estudios profesionales en el Instituto Culinario de México en la ciudad de Puebla.

El chef agrega que a pesar de que su madre se la pasaba trabajando, sus hermanos y él trataban de consentirla y darle algunos detalles el Día de las Madres.

“Ahora que ya soy adulto y estoy en la Ciudad de México, trató de visitar a mi mamá en Oaxaca, unos días antes del 10 de mayo, porque tanto mi madre como yo tenemos mucho trabajo en este mes”, expresa el profesional en artes culinarias.

FELICIDADES MAMÁ

Alam expresa que, para él, Celia es la madre más amorosa que hay en el mundo, ya que dice tiene un corazón gigante, muy acostumbrada a dar, sin recibir nada a cambio.

“Mi madre es la base y el pilar de mi vida personal y profesional. Ella me compartió este amor por la cocina oaxaqueña, todavía sigo aprendiendo mucho de mi mamá. Por ejemplo, siempre le llamo cuando tengo alguna duda o necesito consejo de cómo preparar cierto platillo tradicional y me sigue apoyando con mucho gusto”, resalta el chef.

El cocinero guarda en su memoria, que cuando era niño su madre lo llevaba a él y a sus hermanos al mercado para comprar los ingredientes que se necesitaban en el restaurante y ella sabía que les encantaban los cocos, mango, piñas y cañas, en general todas las frutas.

“Cuando comenzamos a inquietarnos nos llevaba un puesto de frutas de temporada para disfrutar de lo que se nos antojará, son momentos realmente inolvidables”, expresa el chef.

Finalmente, el chef le da las gracias a su mamá Celia Florian por haberle dado tanto amor, cariño, paciencia y compartirle sus conocimientos culinarios.

“Mi madre es la persona que considero más noble en el mundo. Además, posee grandes conocimientos gastronómicos de la cocina oaxaqueña en cuanto a sabores, tradiciones e ingredientes invaluables. Entonces, para mi hablar con mi madre de cocina es aprender siempre un poquito más. Y gracias madre por estar todavía conmigo por tener tanta paciencia y por compartirme ese amor por la cocina”, puntualiza Alam.

Foto: Bertha Herrera para La Vitamina T

UN REGALO DE LA VIDA

Para Celia Florian, una ardua promotora de la gastronomía oaxaqueña, quien está al frente del restaurante Las Quince Letras, donde muestra su gran amor por la cocina oaxaqueña, ser madre es un de los regalos más grandes que le ha dado la vida.

“El ser mamá es algo inexplicable, uno no quisiera que ni un mosco les picará a nuestros hijos, los quieres súper proteger, porque uno los ve tan pequeños, tan inofensivos. Se trata de una manifestación impresionante de amor que no tiene nombre”, expresa la chef, quien ha demostrado que la base de su cocina se edifica en el aprovechamiento de la diversidad de los productos del estado, ya que trabaja directamente con productores locales buscando recuperar la sustentabilidad del campo oaxaqueño.

Celia relata que cada uno de sus tres hijos es muy diferente entre sí, por ejemplo, su hijo mayor Fidel es muy introvertido, pero también es muy analítico, observador y perfeccionista. Por ejemplo, cuando íbamos a visitar algún familiar y veía alguna artesanía en el escritorio la miraba por largo rato muy detenidamente.

“En el caso de Alam, que ahora es chef, siempre fue un niño demasiado juguetón. Desde que era pequeño, le llamaba la atención el ajedrez y aprendió a jugarlo de manera autodidacta.

“Recuerdo que en una ocasión me dijo: mamá llévame a la vidriería, y ahí escogió unas cosas que necesitaba para armar un ajedrez. Después me pidió un libro de este juego y comenzó a estudiarlo. Meses más tarde fue campeón en la primaria a nivel estatal y también en la secundaria.

“Alam siempre traía rotos los pantalones de las rodillas, porque era muy juguetón e inquieto. Cuando conocía a la gente hablaba y preguntaba mucho”, menciona Celia, quien es integrante del movimiento Slow Food.

En cuanto a su hija más pequeña Frida, dice Celia que fue una niña muy platicadora, sociable, aunque muy sensible. Era la princesa de la casa.

“En el colegio Frida siempre lloraba por cualquier cosa, por algún balonazo o incidente pequeño. En la casa era muy querida por su papá, hermanos y yo. Fue una niña muy deseada. Por ejemplo, hay una anécdota muy bonita cuando nació, su hermano Alam puso un letrero con un dibujo muy hermoso en la puerta que decía: por favor no hacer ruido, porque aquí está la niña más hermosa del mundo”, relata la chef, quien actualmente se encuentra al frente del grupo de cocineras tradicionales de Oaxaca.

Finalmente, Celia dice que ahora que sus hijos son adultos siempre trata de consentirlos con los platillos que les gustan, como el caldo de res con verduras, sopa de pasta y, sobre todo, en Navidad el pavo.

“Siempre es un gusto reunirme con mis hijos alrededor de la mesa para platicar, reírnos y hacer una agradable sobremesa. Es un verdadero regalo de la vida ser madre”, puntualiza la chef.

SABÍAS QUÉ

En México se instituyó el Día de las Madres en 1922 y desde entonces esta celebración se ha convertido en una conmemoración con mucha tradición.

Marichuy Garduño

Periodista gastronómica con 25 años de experiencia. Ha trabajado en los suplementos culinarios de los diarios más importantes de México como Buena Mesa, Reforma; Menú impreso y Online, de El Universal. Actualmente es editora de Pimienta, Excélsior.

A lo largo de su carrera, Marichuy ha entrevistado a varias personalidades del medio gastronómico, de la política y la literatura, entre los que destacan Enrique Olvera, Ricardo Muñoz Zurita, Alicia Gironella, Massimo Bottura, Gastón Acurio, Alex Atala, Robert Mondavi, Carlos Monsiváis, Cuauhtémoc Cárdenas, Elena Poniatowska y Jacobo Zabludovsky entre otros.

Bertha Herrera

Comunicóloga de profesión, fotógrafa por convicción. Chilanga de nacimiento, oaxaqueña de corazón. Adicta a  capturar  imágenes, a resaltar las texturas de las cosas y de las personas. A lo largo de 23 años ha retratado grandes personajes vinculados con la gastronomía, la arquitectura, la moda, el diseño, la cultura, se ha especializado en la fotografía gastronómica, tomando cursos de food styling en en el Culinary de Nueva York.

Ha trabajado en dos de los periódicos más importantes de México como son El Reforma y El Universal, y ha colaborado para  revistas relacionadas con estilos de vida, como El Gourmet, Chilango, In Style, Ha sido testigo de la transformación que ha habido dentro de la gastronomía mexicana. Para su lente han posado iconos de la cocina mexicana como Carmen Ramírez Degollado, Patricia Quintana, Alicia Gironella,  Giorgio D´ Angeli, Mónica Patiño y grandes cocineras tradicionales como Abigail Mendoza, Deyanira Aquino, Benedicta  Alejo. También destacados chefs como Ferran Adrià, René Redzepi , Joan Roca, Massimo Botura  Juan Mari Arzac , e infinidad de personajes famosos del mundo del espectáculo, la moda, la arquitectura, la cultura.

Como dice la canción  “veinte años no es nada”, pero para ella han sido un cúmulo de experiencia en el ha conocido y viajado. Bertha ha hecho la fotografía para tres libros relacionados con la gastronomía. El libro acerca del chile es el que más emoción le ha causado.