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Celebra el Día del Niño con esta Receta para Hacer Tamales Colados de Maíz

tamales colados (2)

Foto: Manuel Rivera para La Vitamina T

Muy a tiempo para celebrar el Día del Niño, y gracias a la extraordinaria labor de antropología culinaria de nuestro querido amigo y colaborador, el chef Aldo Saavedra, nos es posible compartir con ustedes esta receta originaria del municipio de Ejutla, en el estado de Jalisco. Estos tamales son refrigerados, no puestos al vapor, como más comunmente se preparan. El chef Saavedra  documentó esta joya de la comida conventual durante una visita a un convento de monjas adoratrices, ubicado en este antiguo pueblo Jaliscience.

Rinde 2 docenas

INGREDIENTES

  • 24 pz hojas de elote fresco
  • 10 elotes tiernos desgranados
  • 5 lt de leche
  • 5 tz azúcar refinada
  • 5 rajas de canela (5cm aprox)
  • 2 cdas bicarbonato
  • 5 cdas fécula de maíz (maizena)

PROCESO

  1. Cubre las hojas de elote con un trapo húmedo para mantenerlas frescas.
  2. Muele los granos de elote con un litro de leche ( muy bien molidos) y cuélalos.
  3. Coloca 3 y 3/4 de leche con azúcar, bicarbonato y canela en una olla a fuego medio.
  4. Mueve constantemente para que se incorporen los ingredientes y se disuelvan. Pasados los 10 minutos, retira la canela.
  5. En la taza de leche restante, disuelve la fécula de maíz, agrégala a la leche que esta en la olla y revuélvela.
  6. Agrega la mezcla molida de los elotes licuados y colados. Continúa removiendo la mezcla hasta que se espese y se pueda ver el fondo de la olla.
  7. Retira del fuego. Con una cuchara, pon la mezcla en las hojas de maíz de manera individual, doblando las hojas de la parte de abajo y acomodar en un recipiente con cuidado.
  8. Ya que todos los tamales estén acomodados, mételos al refrigerador por aproximadamente 3 horas o hasta que estén bien fríos.
  9. Una vez que los tamales estén fríos, sírvelos como postre o para la cena.

¡Feliz Día del Niño!

 

El chef Aldo Saavedra ha cocinado para huéspedes de establecimientos como el conocido Hotel Condesa D.F. y ha contribuído con sus recetas en proyectos con marcas de la talla de Larousse y Danone. En Nuestra Mesa, el chef Saavedra comparte con los lectores de La Vitamina T, su pasión por la cocina y por México. Encuentra más información sobre el chef Saavedra en México de mis Sabores.

Nieve de Sabores (The Many Flavors of ‘Snow’ )

A few of the many flavors of nieve. Photo Credit: Manuel Rivera. Mercado 20 de Noviembre, Oaxaca México

In Mexico, and especially in Oaxaca, the art of making nieve (Spanish for ‘snow’) is a tradition passed on from generation to generation. For centuries, nieve artisans or neveros have crafted this dessert by hand, using only fruit and no artificial coloring or flavoring. If you are in Oaxaca, you will easily be able to indulge in this festive edible art, which will lure you from wooden containers on streets and markets. A wide array of both usual and unexpected  flavors is typically available wherever nieve is sold- chocolate, strawberry, corn, cheese, mezcal, rose, avocado and soursop, to name a few. There are also deliciously surprising combinations such as the popular beso de ángel, or  ¨angel´s kiss¨, which typically combines cherries with almonds and other fruits, delivering a complex yet delicate texture and flavor.  Although still widely available, today, artisan nieves face the overwhelming competiton of mass-produced ice cream.

Priest, Peasant, Pop Icon: Pulque

Photo credit: Emma Victoria del Ángel

Pulque Coconut Curado. Photo: Victoria del Ángel

 

When trying to talk about pulque, it is only possible to scratch the surface. An ancient fermented drink made with nectar from 12-year old agave plants, this milky alcoholic substance has a soap opera-worthy history. Once a prominent sacred potion, and esteemed secular remedy to which aphrodisiac and extraordinary nutritious properties were attributed, pulque has also gone from being anything from the stigma of the demons of a caste, to the protagonist of the movement of Mexican independence.

500 years later, and after enduring both the rejection and nationalistic embrace of its own people, this drink continues to be a relevant part of Mexican life and popular folklore. In the early 1900s, more than one thousand pulquerías peppered the streets of Mexico City, with catchy, tongue-in-cheek names reflecting the innate humor of Defeño* social dynamics- “The Other Church”, “A Lady’s Belch”, “Better Here than There” (for an establishment across from a cemetery). Also, many of them are hosts to quite a collection of Mexican art.

Although today pulque is consumed primarily in rural areas where its  complex drinking and serving etiquette lives on, there seems to be a movement of resurgence in Mexico City. Tasting tours are now also available.

Because the drink is fermented, selling it in cans is impractical, but may still be found. The best pulque is freshly fermented, and it is usually enjoyed by itself or mixed with fruits, in which case it is called curado. I have not stumbled upon pulque breweries in Chicago, but then again, I have not purposefully looked for them either yet, although I have read about people who brew their own for personal consumption. If you are outside of Mexico and know where to find pulque, here is chef Victoria del Ángel’s recipe to make your own coconut curado:

Curado de Coco

4 cups of fresh pulque
 1 cup of shredded coconut
1 can of creme of coconut
 Sugar to taste

Directions:

  1. Mix all the ingredients in a blender slowly incorporating the pulque.
  2. Refrigerate for 30-60 minutes.
  3. Serve.

*Defeños are citizens of Mexico City

Chef Victoria del Ángel discovered her passion for cooking at the age of three. Fascinated by Mexican cuisine, she obtained a degree in gastronomy by the Escuela Superior de Gastronomía in Mexico and a graduate degree by the Culinary Institute of Switzerland. Currently, Victoria is the owner of a chocolate boutique,  Xocolat del Ángel,  in Jilotepec, México.

 

 

 

Nuestra Mesa – Pescado a la Veracruzana

Foto: Manuel Rivera

Foto: Manuel Rivera

Para esta temporada de Cuaresma, el chef Aldo nos trae a Nuestra Mesa, una receta directa del sureste: pescado a la veracruzana.

Rinde: 5 personas

Ingredientes:

• 1/2 kilo de jitomate
• 5 chiles güeros en escabeche
• 1 cebolla blanca mediana
• 2 dientes de ajo
• 4 cucharadas soperas de aceite de oliva
• 15-20 aceitunas verdes
• 2 cucharadas soperas de alcaparras
• 1 cucharadita de orégano seco
• 1 hoja de laurel
• Sal
• 5 filetes de pescado blanco (tilapia, robalo, cazón, mero, lenguado, etc.)

Preparación:

1. Pela los tomates y córtalos en trozos de 2 ó 3 centímetros.
2. Pica la cebolla y los dientes de ajo.
3. En una sartén calienta 2 cucharadas de aceite, fríe la cebolla y el ajo a fuego mediano hasta que la cebolla se ablande y se vuelva transparente, teniendo cuidado de que que no se dore.
4. Agrega el jitomate, el chile, las aceitunas, las alcaparras, el orégano, la hoja de laurel y la sal. Fríelo, moviéndolo frecuentemente, durante unos 30 minutos, hasta que esté cocido.
5. Rectifica la sazón.
6. En otra sartén, calienta las dos cucharadas restantes de aceite y coloca los filetes en el centro de la sartén en una sola capa. Fríe los filetes durantes unos minutos hasta que estén cocidos y empiecen a dorarse, volteándolos una vez. El tiempo necesario variará de 3 a 6 minutos, según el grosor de los filetes. Al voltearlos, utiliza una espátula o una pala de madera con bastante cuidado para que no se rompan.
7. Cuando está cocido el pescado, viértele encima la salsa. Permita que se cueza durante un par de minutos, luego apaga el fuego.
8. Para servirlo, coloca un filete y una parte de la salsa en cada plato.
9. Acompáñalo con arroz blanco.

El chef Aldo Saavedra ha cocinado para huéspedes de establecimientos como el conocido Hotel Condesa D.F. y ha contribuído con sus recetas en proyectos con marcas de la talla de Larousse y Danone. En Nuestra Mesa, el chef Saavedra comparte con los lectores de La Vitamina T, su pasión por la cocina y por México.

El Chile Mexicano: Aventuras y Tormentos de un Viajero Milenario

Puesto de chiles en el mercado de San Juan en la Ciudad de México. Foto: Brenda Storch

Por: Chef Betty Vázquez

“Honor a quien honor merece”, rindo un merecidísimo homenaje a este viajero maravilloso al rastrear sus andanzas desde esta nuestra cocina prehispánica hasta las mesas universales.

Gracias a las obras de Bernal Diaz del Castillo (primer historiador de la conquista española) y Fray Bernardino de Sahagún, se conocen muchos datos sobre el uso del chile en la dieta de los aztecas, “sin el chile, los mexicanos no creen que están comiendo”.

Es bien sabido que el Rey Fernando y la igualmente Católica Reina Isabel, se decidieron a patrocinar la expedición colombina con la esperanza  de que don Cristóbal hallara un camino marítimo hacia las ricas islas de la especiería de las Indias orientales y que de ellas llevara a España oro y especias. No es de extrañar que el almirante, creyera haber llegado a las Indias cuando apenas desembarcaba en Santo Domingo, y que al ver y probar aquellas pimientas en vainas muy fuertes, pensara haber hallado la pimienta que buscaba.

El Dr. Diego Chanca, de Sevilla, quien acompañó a Colón en su segundo viaje como experto botánico, se asombró ante la variedad inmensa de árboles desconocidos que encontró. Conforme los europeos se adentraban en las fértiles tierras americanas, descubrían que los chiles se daban en todas formas y tamaños inimaginables: redondos, cónicos, largos, torcidos, en forma de botoncillos, de zanahoria, de pera, verdes, anaranjados, escarlata, amarillos, casi blancos y por supuesto algunos feroces y otros cuyo tamañazo pareciera portar mayor dulzura.

El chile fue repatriado por Cortés y de ahí llevado a diferentes lugares. Debido a que los chiles se hibridizan con facilidad,  las semillas mexicanas se aclimataron y en todo el mundo se multiplicaron y desarrollaron nuevas formas y picores. Hoy podemos decir que hay por lo menos 3000 variedades de chile en el mundo.

En los años siguientes a la conquista, ocurrió un sincretismo alimenticio, en las mesas de los mexicanos se podían ver la combinación de la cocina de los dos mundos, sin duda promovida por los criollos, que desde su nacimiento estaban acostumbrados a los sabores de las dos cocinas. Al incorporar el chile con  jitomate, tomate verde y algunas plantas aromáticas como el epazote, el pápalo y el cilantro, nacieron las salsas, llamadas en náhuatl, chilmolli. Es muy fácil imaginar los olores y sabores en las mesas de los mexicanos, quienes hace’ian uso de chiles ahumados, frescos, verdes, amarillos, suaves, picantes y otros subidos de tono que hay que manejar con cuidado.

Las variadas cocinas regionales de nuestro país aprovechan con imaginación los chiles en moles y salsas de de riqueza de sus sabores, colores, grados distintos de picor. En 1776, el padre capuchino Francisco de Ajofrín, comentaba en sus notas, que las comidas del país, están cargadas de chile, con platos como mole, clemole, enchiladas, tamales, pipián y frijoles.

En el primer libro de cocina de la colonia “Historia de la comida en México”, de Armando Farga, se dejaba constancia de la continuidad del uso de los chiles en la dieta de los mexicanos pero pocas veces había una lista de los ingredientes o una descripción de la manera de preparar los alimentos, los recetarios como los conocemos en nuestros días aparecieron en el siglo XIX.

Tal como los botánicos clasifican a este fruto en géneros silvestres y domesticados, nosotros  dividimos a los chiles mexicanos en nacionales y regionales. Los nacionales son los que han entrado en redes de comercialización y llegan a todos los rincones del país, mientras que los regionales son los que se consumen en sus zonas de producción.

Chiles nacionales: ancho, cascabel, chipotle, chile de árbol, guajillo, habanero, jalapeño, manzano, morita, mulato, pasilla, pimentón, poblano, puya , serrano.

Chiles regionales (tomamos solo uno de los más representativos de los estados productores de chiles): amash, bandeño, blanco, bojo, bola, caloro, carricillo, catarino, colorado, comapeño, cora (del estado de Nayarit ), corazón, costeño, criollo, cristal, cuicateco, chilacta, chilcoxle, chihuacle, chiltepe, chiltepin, chile de agua, de chorro, de la tierra, de onza o de ramos; guajón, güero, loco, miahuateco, mirasol, negro, pasado, pasilla axaqueña, piquín, tabaqueño, x-cat-ik

No hay que olvidar que cada uno de ellos, ahumados o secos, toman diferentes nombres que vienen a multiplicar las salsas y los guisos del país.

Chipotles, Pasillas y Guajillos

El chile ha sido una constante cultural, tanto en la dieta básica como en la vida de los mexicanos, pues ha aportado color, sabor y variedad s su dieta de maíz y fríjol desde hace miles de años.

El sabor picante de los chiles no ha disminuido, se considera el habanero como el chile más picante del país y este se produce en el sur de México. Sin embargo la comida de Yucatán casi no lleva chile. Los chiles menos picantes, como el guajillo, proporcionan un sabor muy especial a los platillos. El guajillo es suave, se agradece que existen chiles de todos los sabores y picores para complacer el gusto de todo comensal.

El sabor de un chile está concentrado en el pericarpio del fruto, que es su cubierta externa, lo picante se encuentra en la placenta del chile, los de color más subido tienen generalmente más sabor que los de tono pálido.

En cuanto a su aportación alimenticia, el chile es una fuente importante de nutrientes en una dieta balanceada, ya contiene vitamina C, vitamina A y pequeñas cantidades de vitamina E, P, B1, B2, B3.

El Chile, También es Cultura

El chile en México se suele relacionar con la virilidad y por ende con el machismo.

A lo largo de la historia, ha sido asimismo parte del instrumental de los curanderos y sigue siendo usado como medicamento. Los aztecas recurrían al chile para aliviar el dolor del oído infectado, el estreñimiento y los dolores del parto. En la colonia lo recomendaban para ayudar a la digestión, siempre consumido con moderación.

El chile como objeto ritual era usado en ceremonias prehispánicas en honor de la diosa de las plantas. En algunas fiestas religiosas del país, se usa para honrar a santos católicos, pero todavía contienen una parte importante de las creencias y ritos precolombinos. Se puede ver a San Francisco en su día llevar un collar enorme de chiles en el cuello, llamado masúchiles, palabra náhuatl que se puede traducir como manojo de flores.

La gran variedad de chiles existente en México ha sugerido y permite la elaboración de innumerables, guisos. Además, es base fundamental del recetario nacional, que podemos dividir en encurtidos, moles, salsas, adobos, aderezos y su uso inmediato mordiendo el chile verde, así como su incorporación en ensaladas, ceviches y barbacoas, en forma de las tradicionales rajas: de poblano, cuaresmeño, chilaca.

Hoy en las mesas mexicanas, el chile nos acompaña en el desayuno, comida y cena, y se tenemos invitados los hacemos probar las salsas en diferentes picores, esperanzados a que disfruten como nosotros de las delicias de este viajero milenario que ha dado tanto a las cocinas del mundo, lo peor que puede pasar es encontrar que el paladar de nuestro comensal haya sido demasiado delicada y aquí aplicaremos el dicho,

“Pior es chile y l´agua lejos.”

Que lo disfruten y buen provecho….

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Photo: Bold Magazine, Canada. Tomada del perfil de Twitter de la Chef Vazquez con su permiso.

La chef Betty Vázquez González, es propietaria y chef ejecutivo del restaurante “El Delfín” ubicado en el Hotel Garza Canela, en Nayarit, México. Educada en el Cordon Bleu en Paris, y posteriormente en España, para Vázquez, la calidad de los ingredientes y las técnicas gastronómicas de punta son elementales para darle vida a su visión culinaria: una mezcla de sabores tradicionales y métodos modernos que tiene como fin, elevar la percepción de la comida mexicana en el mundo.

 

Margarita de Piña y Mezcal: La Receta

Para todo mal, mezcal, y para todo bien también, dice el dicho oaxaqueño. Del náhuatl “mezcalli” que significa “agave horneado”, esta bebida artesanal mucho menos famosa que el tequila, poco a poco ha ido conquistando paladares tanto mexicanos, como extranjeros.  Esta semana y para darle la bienvenida a la primavera (aunque por estas latitudes no se deje) el chef Aldo Saavedra nos trae una receta para hacer una margarita de piña y mezcal.

Foto: Manuel Rivera para La Vitamina T

INGREDIENTES

  • 1 piña chica
  • 15 cubos de hielo
  • 2 ramitas de menta
  • 1 cda sal de gusano de maguey
  • 1 vaso jugo de piña
  • 3 caballitos de mezcal o al gusto

PROCESO

  1. Lava la piña y rebana únicamente la parte superior.
  2. Saca la pulpa de la piña, teniendo cuidado de no romper la cáscara, ya que se usará como vaso
  3. Lavar y desinfecta la menta, deshójala
  4. Muele en la licuadora, la mitad de la pulpa de la piña, las hojas de menta, la sal de gusano, el mezcal y el jugo de piña. (Muélela muy bien para que no la tengas que colar.)
  5. Vierte la mezcla en la piña hueca y decora con hojas de menta, un trozo de piña y un chile.
  6. ¡Salud!

El Chef Aldo Saavedra, dueño de  Bonsanco Pasteleros en la Ciudad de México,  ha cocinado para huéspedes de establecimientos como el conocido Hotel Condesa D.F. y ha contribuído con sus recetas en proyectos con marcas de la talla de Larousse y Danone. En Nuestra Mesa, el Chef comparte con los lectores de La Vitamina T, su pasión por la cocina y por México. Encuentra más información sobre el chef Aldo Saavedra en su página en Facebook México de mis Sabores.

The World Goes on a Culinary Journey and YOU are invited – Goût de France

France has invited the entire world to a savory journey: on March 19th, 2015, more than one thousand restaurants around the world will join in to celebrate France’s gastronomy.

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Organized by world renowned Alain Ducasse and the French Ministry of Foreign Affairs and International Development,  Goût de France was inspired by the iconic Auguste Escoffier, who in 1912 launched “Dîners d’Épicure” (Epicurean Dinners) – featuring a menu which was aimed at being served the same day in as many cities as possible.

Eateries around the world, from haute-cuisine restaurants to bistros, were invited to apply to participate by proposing a menu that showcased France’s culinary traditions. Winners were selected by a committee lead by Ducass himself.

All winning menus render homage to a vibrant, open and innovative cuisine, while remaining true to its values of sharing, pleasure, respect for good food, and for the planet.  There are 24 participating restaurants in the US, from LA to NY and 43 in Mexico.

Our dear José Bossuet is among these 43, with his Café Contento, being the only eatery participating  in this event in San Miguel de Allende.

Chef José Bossuet
Chef José Bossuet, Café Contento

Bossuet has appointed La Vitamina T´s very own Aldo Saavedra to be part of the event. Here is the menu he will be serving.

 Foie Gras and Cactus Terrin, Hibiscus Royal Kir

  • Zucchini Blossom and Roquefort Quesadilla
  • Provençale-Style Red Snapper, Cilantro Green Rice
  • Beef Medallions, Watermelon Au Jus
  • Local “Corazón de Plata” goat cheese
  • Chocolate, fennel and grilled mango tart with coconut foam

If you are in Guanajuato, you are in luck and we are very jealous (we will be at an event in Miami where NO restaurants have won their entry to this worldwide event. Ahhhhh!)

All participating restaurants are now present on www.good-france.com website. You may book directly at the restaurant of your choice.

 

Escabeche de Camarón Estilo San Felipe: Nuestra Mesa

Foto: Manuel Rivera para La Vitamina T

Foto: Manuel Rivera para La Vitamina T

Si estás pensando en platillos creativos para esta cuaresma, el chef Aldo Saavedra nos trae esta deliciosa receta para preparar un inolvidable escabeche de camarón estilo San Felipe.

Este plato estuvo entre los manjares que el chef Aldo Saavedra junto con los chefs José Bossuet y Paola Ramírez prepararon para representar a México en el World Congress of Culinary Traditions en Rumania, en marzo del año pasado. 

La receta es una recreación del platillo de la señora Salvadora Soberanes, una de las fundadoras del pueblo de San Felipe, Baja California.

INGREDIENTES

  • ½ taza aceite olivo
  • 2 cebollas cortadas en rodajas
  • 1 cabeza de ajo entera partida por mitad
  • ½ kg de chiles jalapeños cortados en rajas sin semillas
  • 4 zanahorias cortadas en rodajas
  • 10 pimientas gordas
  • 10 pimientas negras
  • 5 clavos de olor
  • hierbas de olor
  • 1 cda orégano seco
  • 1 tz vinagre de manzana
  • 2 tz agua
  • Sal de mar de san Felipe al gusto
  • ½ kilo de camarones de buen tamaño

 PROCESO

Escabeche

1.  Calienta en una cacerola el aceite de olivo.  Agrega la cebolla y los ajos. Sofríes durante 2 minutos aproximadamente.

2. Agrega los chiles, las zanahorias, las especias y las hierbas. Pon a sofreír por 5 minutos.

3. Incorpora el agua y el vinagre. Retira del fuego una vez que hierva.

Camarones

4. Ya fríos, escurre y pasa los camarones  al recipiente con el escabeche que aún esta caliente y dejar reposar por 12 horas. El proceso se puede hacer en el refrigerador.

¡Sirve y disfruta!

Marida con:

Blanco Colombard – Pasión Biba

Aqua – Alximia

Viko – Torres Alegre

El Chef Aldo Saavedra, dueño de  Bonsanco Pasteleros en la Ciudad de México,  ha cocinado para huéspedes de establecimientos como el conocido Hotel Condesa D.F. y ha contribuído con sus recetas en proyectos con marcas de la talla de Larousse y Danone. En “Nuestra Mesa”, el Chef comparte con los lectores de La Vitamina T, su pasión por la cocina y por México. Encuentra más información sobre el chef Aldo Saavedra en su página en Facebook México de mis Sabores.

Pasties, Soccer and other Welsh Gifts to Mexico

Phyllis Marquitz is a food-industry professional. Born and raised in Pennsylvania, her job relocated her and her family to Mexico City, where she had the opportunity to enjoy, understand and appreciate the local culture and flavors first hand. These gracious guests were in turn, a gift to Mexico- they are vocal Mexico enthusiasts, even to the point that Phyllis’ husband is the editor of soccer blog, soccer mexicanaPhyllis is also a long-time reader of La Vitamina T. Earlier this year, I had the privilege to meet her personally during one of her business trips to Chicago. The pasties she is referring to in her article, are known as ‘pastes’ in Pachuca, Mexico.

By: Phyllis Marquitz

Welsh leek soup served in my Mexican pottery bowl to celebrate St. David's Day

Welsh leek soup served in my Mexican pottery bowl to celebrate St. David’s Day

Today is St. David’s Day, a Welsh Holiday, which you can read about thanks to Wikipedia here. My husband (Jason) and I have Welsh heritage. We are both from a coal-mining region in Pennsylvania that had an influx of Welsh and Cornish immigrants in the later part of the 19th and early part of the 20th centuries. I’m always looking for an excuse to pair food with learning for my kids. We honor the day via the kitchen at our house.

So what does that have to do with a food blog that is primarily about Mexico? Well…St. David’s happens to remind us of Mexico too, now.

In February 2011, our family made an unplanned move to Mexico City for my job and stayed for a few years. Neither of us had spoken Spanish previously and it was a big change. Unlike mine, Jason’s work left him with little opportunity to practice Spanish or interact with locals. He turned to a natural outlet: sports. A long-time Liverpool fan (he used to wake early EST to watch), he went about researching, Google translating, and trying to find his Mexican team. He found it and bought season tickets to Cruz Azul. He would scour the internet for English information about opponents and the league and eventually settled on filling the void himself. His blog, Soccer Mexicana, was born and I watched Jason fall in love with Mexico one game and one city at a time.

But this blog is about St. David’s Day and Mexico… and food. That is because after returning from an away game in Pachuca when I interrogated him about the street food, I learned something amazing. Instead of tacos or tortas, the food stalls on the road to Pachuca’ Estadio Hidalgo were full of pasties.  Unlike the low-spice Methodist-church fundraiser versions we were accustomed to, these had chilis blended into the filling,  I’m told. He didn’t bring me one.

Now, before I go further and tell you that the Cornish have been credited for bringing soccer to Mexico when they came to work the silver mines, (and specifically to Pachuca), I should mention that the pastie is actually Cornish. They have a Protected Geographical Indication for the thing in the EU! Apparently the Welsh version is called an “Oggie” lamb (and I add veggies) pies in a crust with a rim so that it could be carried into the mine and held without dirty hands putting coal dust all over the rest. To this I say, “potato, potahhhto” Welsh and Cornish share a Celtic language and much much more in common. And for us…well…the pasties were Welsh. (although when the Prince of Wales visited Pachuca last year, the media declared it Little Cornwall)

It is all a testament to how food shapes our experience. So today is about us: Welsh Pennsylvanian… Mexican!

 

Prepping for St. David’s at my house: Leek Soup and Pasties (Oggie?)

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Viaja al Pasado sin Dejar la Ciudad con Chicago, Ford y Tú

CFYTSe terminó el Chicago Auto Show, un evento que en su edición número 107 rompió records de asistencia. Como es tradición, el público tuvo la oportunidad de votar por sus favoritos, y Ford ganó a lo grande, incluyendo premios al auto más popular y al mejor auto en producción.

Uno de los coches que obtuvo mi voto es el GT-350, un vehículo increíblemente poderoso inspirado en un clásico: el Shelby GT350, y para ir a tono con el tema de la nostalgia, visitamos una de mis cafeterías favoritas: Eleven City Diner en Lincoln Park.

Este establecimiento nos remonta a una época de antaño en la que abundaban los ´diners´ o cafeterías casuales y de ambiente familiar. Aquí puedes encontrar deliciosos sandwiches, sopas, ensaladas y hasta dulces a granel. Algo que siempre me ha fascinado en esta cafetería (además de su pan recién salido del horno) es la fuente de sodas, donde se preparan bebidas que definitivamente te transportan a otra época. Prueba sus malteadas hechas a la antigüita, o sus “fosfatos”, que son bebidas gaseosas que se popularizaron a fines de los 1800s y que están recobrando auge en la coctelería actual.

Si traes tu auto contigo, estás de suerte, porque el restaurante ofrece estacionamiento en la parte de atrás, así que no tienes que sufrir en este frío tremendo para viajar al pasado.

 

ELEVEN LINCOLN PARK

2301 N. Clark St.,

Chicago, IL 60614

Phone. 773-244-1112

Este artículo ha sido patrocinado por Chicago, Ford y Tú. Sigue a Chicago Ford y Tú en Facebook on en Twitter.

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