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Tampico y sus Delicias: La Carne a la Tampiqueña y Las Tortas de la Barda #Receta

 

Hace unos días tuvimos el privilegio de hablar con Gaby Navarro de Fextivo Eventos en Tampico, Tamaulipas, quien nos iluminó con su conocimiento, pasión e investigación personal sobre dos platillos típicos de su tierra: la famosísima carne a la tampiqueña y las tortas de la barda. En este artículo, Gaby nos habla sobre el origen de estas delicias. Se los compartimos con mucha emoción.

Carne a la Tampiqueña. Fuente de foto: Chef Claudio Loredo.

Por: Gaby Navarro

 

Escucha la entrevista aquí.

La Carne a la Tampiqueña: Plato de Reyes (y de Princesas)

Hablar de la carne asada a la Tampiqueña es hablar de la historia de una familia, de la visión de un hombre y su amor por esta tierra jaiba a la que abrazo como suya, su nombre: don José Inés Loredo.

Potosino de nacimiento pero Tampiqueño de alma y corazón, llega huérfano a Tampico a la edad de 21 años junto a su hermano Fidel. Don José Inés comenzó a trabajar en el restaurante del Hotel Imperial uno de los hoteles de más prestigio en Tampico, como camarero. Al paso del tiempo debido a su carácter afable y simpático, se involucra también en la vida política de la ciudad y esto lo lleva a ocupar cargos públicos como regidor, jefe de la policía y finalmente presidente municipal, todo esto sin dejar a un lado su pasión por la gastronomía.

Es en el año de 1949 que junto a su hermano Fidel, un grupo de amigos (Rodrigo Ramírez, Héctor Crespo) y el maestro de cocina Antonio de Rocabruna, se lanzan a la conquista de la Ciudad de México. Es aquí donde don José Inés abre su primer restaurante con servicio de 24 horas llamado “ Tampico Club” ubicado en la esquina de Balderas y ave. Juárez. Es en la cocina de este lugar donde nace el plato que ha dado la vuelta al mundo, el que  ha llevado el nombre de Tampico en alto y el que se dice fuera el predilecto de la Princesa Grace de Mónaco.

El plato nace bajo el nombre de “almuerzo huasteco” plato que era muy solicitado por los clientes “desvelados” que llegaban al lugar en horas de la madrugada. El plato consistía en una cazuela de frijoles de la olla negros, enchiladas verdes picosas, un trozo de queso molido a la plancha y la típica cecina huasteca marinada en naranja cucha (una naranja ácida). Este era, sin duda, un plato ideal para curar cualquier cruda.

La cocina al mando de don Fidel Loredo y Antonio de Rocabruna así como el “almuerzo huasteco”  se volvieron famosos. Poco a poco, la crema y nata de la sociedad capitalina, intelectuales y artistas se convirtieron en clientela. El famoso plato comenzó a ser pedido en el horario de comida por lo que dejo de ser un almuerzo y se añadió al menú de la comida como “carne asada a la tampiqueña”. Pero, no solo cambia el nombre, además se agrega otro ingrediente, rajas de chile poblano, con la finalidad de hacer el plato más completo. Posteriormente, don José Inés Sugiere cambiar la cecina, una carne dura y salada por una tira de filete de 30 cm de largo por 10 cm de ancho ( respetando el marinado en naranja cucha y demás ingredientes) además las enchiladas dejan de ser picosas y se bañan en salsa de tomatillo verde . Es en esta adecuación donde le da a cada elemento en el plato el significado que la mayoría de los tampiqueños conocemos y con la que el plato participó en innumerables muestras gastronómicas alrededor del mundo. De ahí su fama internacional.

La carne a la tampiqueña  se sirve en un platón oval que representa la región huasteca, la tira de filete representa el rio Pánuco y va de extremo a extremo del plato en virtud de que el río atraviesa la huasteca. Las enchiladas verdes simbolizan los verdes campos de nuestra región, el queso blanco la nobleza de la gente que habita esta zona y los frijoles negros, la tierra fértil  y el petróleo.

Para el año de 1965 don José Inés y don Fidel regresan a Tampico (con la finalidad de abrir un restaurante en Tampico, y les ofrecen  la cocina del prestigioso  Hotel Inglaterra ubicado en calle Salvador Díaz Mirón ,en el primer cuadro de la ciudad. Según palabras del chef Enrique Loredo, sobrino de don José Inés,  es aquí donde la carne a la  tampiqueña tiene otro cambio: se le adiciona una porción de aguacate machacado con chile serrano y cebolla, y se cambian los frijoles de la olla por frijoles refritos, por tener estos mejor aceptación entre los comensales.

Recientemente tuvimos la fortuna de hablar con el gastrónomo, educador e impulsor de la cocina tamaulipeca, el chef Claudio Loredo, miembro de esta ilustre familia.    Según el chef Loredo, más allá de una relación entre los elementos de los platillos locales, y una referencia a la geografía donde nació,  “este plato fue creado para dar gratitud a una tierra que recibió a una familia potosina que llego a Tampico en búsqueda de mejores condiciones y que en la confianza, tenacidad y visión logran destacar en muchos aspectos de vida.”

Es en 1971 cuando se abre el primer restaurante “Loredo” en Tampico en la Avenida Hidalgo y calle Eucalipto, ¡por fin! Tampico tiene su plato íconico en casa y el sazón y la calidad del servicio que siempre han caracterizado a la familia Loredo.

En el año de 1980, y en virtud de la pasión y la excelencia con la que  desarrollaba su trabajo, además de sus aportaciones a la gastronomía mexicana, don José Inés es nombrado Fondero Mayor de México.

Actualmente su sobrino el chef Enrique Loredo Soto, continúa con el legado de la familia en su restaurante Loredo Miramar. 

Les compartimos con emoción la deliciosa receta auténtica y original para que ustedes puedan recrear este plato, directamente de las manos que heredaron su creación.

Receta de la Auténtica y Original

Carne Asada a la Tampiqueña

Creación Original de Don José Inés Loredo

Foto: Cortesía del chef Claudio Loredo

 

A base de carne vacuna, se corta el solomillo o filete de res en trozos de unos 250 gramos y se coloca sobre una tabla para ejecutar el corte, que se efectúa con un cuchillo filetero empezando por la parte baja, y de derecha a izquierda, como si fueran desenrollando, de manera de obtener una tira o filete de unos treinta centímetros de largo por ocho de ancho y uno de grueso, y se le da una ligera aplanada.

Se sazona por ambos lados con sal, pimienta, jugo de naranja agria o de limón, y se pone sobre la plancha, previamente aceitada ésta, a fuego moderado, y se asa un minuto por cada lado, pasando a ocupar el centro del platón.

Previamente se prepara, como guarnición, lo siguiente: dos tortillas fritas en aceite y enchiladas, o sea, bañadas con una salsa de chile verde y tomatillo verde de bolsa, frita con un poco de ajo y sal, agregándole un poco de caldo, dobladas por la mitad y espolvoreadas con queso fresco molido desmoronado y cebolla blanca fileteada.

Un chile poblano, asado a la plancha, volteándolo para que no se queme, el cual se despelleja con un trapo húmedo; se abre y se quitan las semillas, se corta en cinco rajas, a lo largo, y se fríen con cebolla, ajo y hierbas de olor.

Se corta una rebanada rectángular de queso fresco y se asa en la plancha caliente para que quede dorado.

Todo esto se coloca alrededor de un platón caliente, antes de poner en su centro la carne asada, que ha de servirse inmediatamente que salga de la plancha.

Aparte, y en cazuelita de barro, una ración de frijoles negros de la olla, cocinados con una rama de epazote y se hace acompañar con unas tortillas de maíz del comal a la mesa.

Las Famosas Tortas “de la Barda”

La creación de las famosas tortas de la barda tiene su origen en el año de 1928 en los puestos de comida que se instalaban junto a la barda de la aduana marítima aquí en Tampico, su creador: Don. José María Bracamontes Contreras.

Tortas de la Barda: Fuente de la Imagen. Wikipedia

Originalmente, las tortas consistían en un pan francés (es como los tampiqueños llamamos al bolillo) con frijoles, sardina, verduras y salsa. También las preparaban con longaniza o queso de cuajada.

El nombre de esta tortería era “Tortas Alijadores” (alijador es el trabajador de los muelles perteneciente al gremio unido de alijadores, primer cooperativa en México) y era un pequeño negocio familiar donde René el hijo de Don José María, ayudaba a su padre desde los 7 años, junto con su hermano mayor de nombre Francisco. Las tortas eran buscadas por los trabajadores del puerto y los fines de semana aquello era una romería. El negocio, también abierto por la noches, recibía a quienes salían de los bares, fiestas, prostitutas y alijadores del turno nocturno. El puesto, con el paso de los años, tomó mucha fama, Don José María deja el negocio a manos de su hijo Francisco, pero él se casa en la década de los 50 y decide independizarse. Al ser Francisco quien preparaba las tortas y tenía más contacto con los clientes,  éstos lo siguen y la tortería de su padre se queda con una venta al día de aproximadamente 5 tortas. Don José María quién acude a buscar a su hijo René a su trabajo en una farmacia de la zona  para contarle lo sucedido. En ese momento, René renuncia a su trabajo se va con su padre y empieza idear la manera de atraer más clientela al negocio. Un día de paso por el mercado, René entra a una salchichoneria y se le ocurre cambiar a la sardina por mortadela y dicho cambio, aunque rindió frutos,  aún así la venta no daba lo suficiente para subsistir así que René, ya con familia,  poco a poco va adicionando más ingredientes a la torta.

Las tortas de la barda creadas por René Bracamontes consisten en un pan francés con frijoles refritos, jamón, queso de puerco (producto cárnico tipo áspic elaborado con la cabeza del cerdo), aguacate , queso molido (queso blanco muy común en la huasteca), queso amarillo, chorizo, carne deshebrada y salsa verde de chicharrón.

El auge de la creación fue tal que las tortas empezaron a ser conocidas como las “tortas de la barda”  pues la gente, al recomendarlas,  da como referencia la barda de la aduana. ¡Se cuenta que se llegaron a vender hasta mil tortas diarias!

El negocio aún se encuentra en pie en la barda de la aduana marítima de Tampico bajo el nombre de “las tortas de la barda de  René y su hijo Cepillín” y es atendido por el Sr. Arturo Bracamontes hijo del fallecido René Bracamontes.

Milhojas de Crema y Miel con Azafrán de la Chef Manchega Rocío Arroyo

Fuente de Foto: Chef Rocìo Arroyo

Fuente de Foto: Chef Rocío Arroyo

 

¿Sabes que “manchego” es un gentilicio?

Hace unas semanas tuvimos la fortuna de de transportarnos vía telefónica hasta La Mancha, España (seguro pensaron en Don Quijote) para hablar con la chef repostera Rocío Arroyo.

Bastaron unos minutos para darnos cuenta de nuestra buena fortuna. Esta gastrónoma educadora, ponente y conductora de televisión, desborda tanta pasión como conocimiento. Pudimos habernos extendido horas hablando con ella sobre los tesoros gastronómicos de esta región española, y aunque breve, durante nuestra conversación nos quedó muy claro el por qué,  como Rocío dice, “La Mancha engancha.”

Uno de los productos icónicos manchegos, junto con el queso producido por la raza ovina del mismo nombre, es el azafrán.

El azafrán, conocido como “Oro Rojo” por su alto precio, ha sido utilizado y  apreciado por diferentes culturas a lo largo de la historia. Además usarse como colorante o perfume, se le han atribuído propiedades medicinales.  Seguro lo has probado, pero quizás únicamente en paella. Ojo: sí lo compras, asegúrate de que te lo den en hebras, jamás molido.

Fuente de Foto: Azafranes Manchegos

El azafrán manchego tiene denominación de origen y se considera el mejor del mundo.  Aquí, el protocolo para su cultivo y cosecha es intenso y verdaderamente una artesanía.

Escucha todos los detalles en nuestra entrevista con la chef Arroyo aquí y encuentra una deliciosa receta para preparar un milhojas de miel con azafrán al pie. ¡Dínos qué tal te quedó en nuestra página de Facebook!


receta-de-rocio-arroyo

 

 

Para Mamá, ¡Flores! Prepara unos Ricos Tacos de Jamaica con esta #Receta – Nuestra Mesa

 

Foto: Chef Aldo Saavedra

Foto: Manuel Rivera

 

 

Esta receta del chef Aldo Saavedra fue todo un éxito el año pasado. Este año, volvemos a compartirla a solicitud de nuestros lectores.

También usada para hacer agua fresca, esta deliciosa flor de singular textura y sabor puede aprovecharse para hacer ambos.

INGREDIENTES

• 100 gr flor de Jamaica seca
• 1 cebolla morada picada finamente
• 1 diente de ajo
• sal de mar
• pimienta negra molida al momento
• 10 tortillas
• aceite cantidad suficiente.
• 1 tz crema fresca
• 100 gr queso fresco.

PROCESO

1. Pon a cocer la Jamaica en agua hasta que suelte todo el color y pónla a escurrir
2. Deshebra la Jamaica y reserva.
3. Pon el ajo y la cebolla a sofreír, agrega la Jamaica, mueve constantemente y sazona.
4. Saca de la sartén, reserva y dejar enfriar.
5. Utiliza las tortillas recién hechas para hacer los tacos, o caliéntalas para que estén mas flexibles.
6. Rellena con las flores de Jamaica y enrolla.
7. Pone a calentar una cantidad considerable de aceite para freír los tacos.
8. Escúrrelos y sírvelos, acompañados de crema fresca y queso en migajas

 

 

 

El chef Aldo Saavedra ha cocinado para huéspedes de establecimientos como el conocido Hotel Condesa D.F. y ha contribuído con sus recetas en proyectos con marcas de la talla de Larousse y Danone. En Nuestra Mesa, el chef Saavedra comparte con los lectores de La Vitamina T, su pasión por la cocina y por México. Encuentra más información sobre el chef Saavedra aquí.

 

 

Receta para hacer Quelites (Chivitos) en Pipián

Chilacasmule Tlazompasquéletl Foto: Manuel Rivera para La Vitamina T

Foto: Manuel Rivera para La Vitamina T

A través de nuestros canales en las redes sociales, el chef Aldo Saavedra recientemente nos regaló un adelanto de la receta para hacer o para traducirlo del náhuatl, quelites chivito en pipián*. Como muchos de nuestros seguidores seguramente saben, el chef Saavedra se ha entregado a la labor de documentar, y así, salvaguadar el tesoro gastronómico que vive en las memoria de las cocineras mexicanas . A través de su labor, el chef también pone este delicioso legado al alcance de nuestros lectores.  La foto de este platillo causó sensación, y como lo prometido es deuda, con mucha emoción les compartimos esta verdadera joya. La receta fue transcrita por el chef Saavedra, tal como se la compartió la señora Lioba Bonilla Flores, originaria  de la comunidad de San Andrés, Milpa Alta en México, DF. Encuentra una foto de doña Lioba en nuestra página de Instagram.

INGREDIENTES

  • ¼ kg ajonjolí
  • 15 pz clavo
  • 1 ½ cda comino
  • ½ kg cebolla
  • 8 dientes ajo
  • 350 gr cacahuate
  • 1 paquete de galletas María
  • 1 raja de canela
  • 6 pz guajillo
  • 1 kg chilacastle ( semillas chile pasilla )
  • 1 kg carne de puerco en trozos
  • 200 gr manteca
  • 1 kg chivitos ( quelites al gusto)
Chivitos

Quelites tipo Chivito. Foto: Manuel Rivera

PROCESO

  • Con cuidado de no quemarlos, asa cada uno de los ingredientes en un comal, con la excepción de la carne.
  • Ya que estén asados los ingredientes, ponlos todos en un recipiente y sumérgelos en agua caliente hasta que se suavicen muy bien los chiles y las semillas.
  • Muele todos los ingredientes hasta formar una salsa tersa. Reserva.
  • Cuece la carne en agua con hierbas de olor hasta que este bien cocida.
  • Ya cocida la carne, escúrrela.
  • En una olla, agrega manteca hasta que empiece a sacar un poco de humo y dora la carne.
  • Una vez que esté bien frita, agrega los chivitos o cualquier otro tipo de quelite a que se sofrían y después agrega la salsa.
  • Deja cocinar la salsa hasta que se le impregne el sabor de la carne y rectifica la sazón.
  • Sirve y acompaña con  frijoles y de tortillas.

Los quelites son una parte muy importante de la gastronomía mexicana. Aquí hay un artículo interesante al respecto. 

El chef Aldo Saavedra ha cocinado para huéspedes de establecimientos como el conocido Hotel Condesa D.F. y ha contribuído con sus recetas en proyectos con marcas de la talla de Larousse y Danone. En Nuestra Mesa, el chef Saavedra comparte con los lectores de La Vitamina T, su pasión por la cocina y por México. Encuentra más información sobre el chef Saavedra en Ruta Alma

*Algunos escriben este platillo cercano a su pronunciación, chilacasmule tlazompasquéletl

 

Margarita de Piña y Mezcal: La Receta

Para todo mal, mezcal, y para todo bien también, dice el dicho oaxaqueño. Del náhuatl “mezcalli” que significa “agave horneado”, esta bebida artesanal mucho menos famosa que el tequila, poco a poco ha ido conquistando paladares tanto mexicanos, como extranjeros.  Esta semana y para darle la bienvenida a la primavera (aunque por estas latitudes no se deje) el chef Aldo Saavedra nos trae una receta para hacer una margarita de piña y mezcal.

Foto: Manuel Rivera para La Vitamina T

INGREDIENTES

  • 1 piña chica
  • 15 cubos de hielo
  • 2 ramitas de menta
  • 1 cda sal de gusano de maguey
  • 1 vaso jugo de piña
  • 3 caballitos de mezcal o al gusto

PROCESO

  1. Lava la piña y rebana únicamente la parte superior.
  2. Saca la pulpa de la piña, teniendo cuidado de no romper la cáscara, ya que se usará como vaso
  3. Lavar y desinfecta la menta, deshójala
  4. Muele en la licuadora, la mitad de la pulpa de la piña, las hojas de menta, la sal de gusano, el mezcal y el jugo de piña. (Muélela muy bien para que no la tengas que colar.)
  5. Vierte la mezcla en la piña hueca y decora con hojas de menta, un trozo de piña y un chile.
  6. ¡Salud!

El Chef Aldo Saavedra, dueño de  Bonsanco Pasteleros en la Ciudad de México,  ha cocinado para huéspedes de establecimientos como el conocido Hotel Condesa D.F. y ha contribuído con sus recetas en proyectos con marcas de la talla de Larousse y Danone. En Nuestra Mesa, el Chef comparte con los lectores de La Vitamina T, su pasión por la cocina y por México. Encuentra más información sobre el chef Aldo Saavedra en su página en Facebook México de mis Sabores.

Nuestra Mesa – Para esta Cuaresma, Chilpachole de Jaiba

Photo courtesy of Chef Aldo Saavedra, Mexico City, Mexico

El chilpachole es un guiso generoso que puede servirse como entrada o plato fuerte. Este platillo mexicano es originario del estado de Veracruz.

Sirve: 5 porciones generosas

INGREDIENTES:

– 1.5 Kg. de jitomate

– 2 cebollas blancas

– 4 dientes de ajo

– 50 gramos de chiles chipotle

– Sal de mar

– 3 ramas de epazote

– Pimienta negra recién molida

– 3 litros de caldo de pescado

– 15 jaibas chicas

Para los Chochoyotes:

– 200 gramos de masa para tortilla

– 1 cucharadita de sal.

– ½ cucharadita de pimienta negra recién molida.

– 5 hojas de epazote picadas.

PROCESO:

  1. Pon a asar los jitomates con la cebolla y el ajo.
  2. Ya que estén bien tostados o de color negro, licúalos junto con los chiles chipotles y 1 litro de caldo de pescado, reservar.
  3. Lava muy bien las jaibas y pártelas a la mitad.
  4. En una cacerola, pon 50 ml. de aceite de maíz a calentar.
  5. Ya que esté caliente echa las jaibas a dorar.  Una vez  que tomen un color rojo y estén bien doradas, agrega la salsa de los jitomates haste que tome un color rojo intenso.
  6. Agrega el caldo de pescado de medio litro en medio litro cada que vaya soltando el hervor. Cocina a fuego bajo.
  7. Para hacer los chochoyotes, mezcla la masa con el resto de los ingredientes y forma bolitas del tamaño de una nuez. Presiona con la punta del dedo para que se les haga una pequeña hendidura sin llegar a perforarlas
  8. Ya que se haya terminado de agregar el caldo, 10 minutos antes de comer el chilpachole, agrega los chochoyotes con cuidado y de forma separada para evitar que se peguen unos con otros.
  9. Espera 10 minutos para cocer la masa. Espera a que el caldo espese.
  10. ¡Listo! Se puede disfrutar con unas gotas de limón al gusto. ¡Buen provecho!
El Chef Aldo Saavedra ha cocinado para huéspedes de establecimientos como el conocido Hotel Condesa D.F. y ha contribuído con sus recetas en proyectos con marcas de la talla de Larousse y Danone. En Nuestra Mesa, el Chef Aldo comparte con los lectores de  La Vitamina T, su pasión por la cocina y por México.  Encuentra más información sobre el chef Saavedra en su página en Facebook México de mis Sabores. 

Receta: Mermelada de Membrillo

Foto: Luisa López

Foto: Luisa López

Similar en textura y sabor a la guayaba, yo no sabía que el membrillo o quince era una fruta, y mucho menos que el dulce o ate que se prepara con ella es otra herencia de la colonia.  Tras investigar lo que hay detrás de este delicado manjar, descubrí que los españoles incorporaron el ate de membrillo a su repertorio gastronómico, gracias a que este dulce sefardí, se popularizó en el siglo XII.

No me cabe la menor duda de que los platos ilustran.

Mi amiga Luisa López, una fabulosa cocinera que rige su casa bajo un estricto calendario de festividades mexicanas,  aprovechó la temporada de membrillo para conjurar en su cocina, una variante del ate: la mermelada. Generosamente, Luisa aceptó compartir con los lectores de La Vitamina T, su magnífica receta.

Ingredientes:

  •  4 libras de membrillo
  •  4 tazas de agua
  •  3  libras de azúcar
  •  La rayadura de un limón

Procedimiento:

Paso 1

Lava, pela  y parte cada pieza de membrillo en cuatro partes.  Remueve el centro junto con las semillas y las partes secas o demasiado firmes.

Paso 2
Pon la fruta con las 4 tazas de agua a cocer en fuego medio durante 35 minutos.  Deja enfriar un poco y licúa con la misma agua en la que se hirvieron. Posteriormente, cuela.

Foto: Luisa López

Foto: Luisa López

Paso 3
Pon a fuego medio en una cacerola junto con la salsa de membrillo colada.  Sin dejar de mover, deja cocinar durante 10 minutos. Agrega la rayadura del limón y sigue moviendo hasta que suelte el hervor. Apaga el fuego y dejar enfriar.

Foto: Luisa López

Foto: Luisa López

Puedes guardarla en porciones o en un sólo recipiente,  y meter al refrigerador si no vas a consumirla pronto.

Disfrútala con yogurt natural, untada en pan con el queso de tu preferencia. ¡Es deliciosa!

Luisa Flores, la autora de la receta, con su mamá.

Luisa Flores, la autora de la receta, con su mamá.